Farmacéutico Interno Residente

Este jueves fue la elección de las plazas F.I.R. (Farmacéutico Interno Residente) de este año 2013. Esto quiere decir que en poco más de un mes estaremos dando la bienvenida a dos nuevas residentes en el Servicio de Farmacia, demostrando una vez más que lo que hicimos mi co-residente y yo entrando dos chicos el mismo año es la excepción en la Farmacia Hospitalaria, al menos en mi hospital.

También significa despedir a las residentes que finalizan su cuarto año, con la nostalgia que suele acompañar por tantas (y tantas) horas de guardia y de no guardia compartidas; y que yo llego a la mitad de mi residencia. Ya llevo completados (y evaluados favorablemente) dos años de los cuatro de que consta la especialidad.

Las razones que me llevaron a optar por esta vía fueron el hecho de que no tantos farmacéuticos son especialistas y me apetecía conocer y experimentar un ambiente diferente, el trabajo de un farmacéutico en un hospital y que se podía aprender y aportar. Así como el hecho de ampliar mis perspectivas de futuro y las puertas que siempre puede abrir el título de especialista.

Recordando todo esto, trataré de resumir en este post lo que supone llegar a ser residente.

El examen

El examen FIR es esencialmente lo mismo que el examen MIR pero para farmacéuticos, una prueba de acceso necesaria para optar a ser especialista (En el caso de Farmacia, dichas especializaciones pueden ser Farmacia Hospitalaria, Análisis Clínicos, Microbiología y Parasitología, Bioquímica Clínica, Radiofarmacia, Inmunología  y Farmacia Industrial y Galénica). Dicho examen es un test de más de 200 preguntas (que supone el 90% de la nota, siendo el otro 10% el expediente académico) y que cubre casi todas las materias relacionadas con la carrera de Farmacia, cuya preparación requiere varios meses de estudio, sobretodo si se quiere una especialidad u hospital el concreto.

En mi caso particular, como quería hacer Farmacia Hospitalaria (la que cuenta con más plazas, pero también la más demandada), en un hospital importante y en Madrid, sabía desde el principio que tenía que hacer un buen examen, con lo cual la presión era grande, pero eso no hizo sino motivarme más; sabiendo sobretodo que el resultado no dependía sólo de mí, sino de la competencia que hubiera, pero también que si mi examen era lo bueno que tenía que ser, sería difícil quedarme sin nada que cumpliera mis tres objetivos.

Así pues, me “apunté” a la academia, como casi todos los aspirantes, lo cual supone obtener un muy bien elaborado material de estudio, consejos sobre como afrontar el examen, así como qué materias o partes de ellas eran primer nivel de estudio, segundo, etc… Pero, como he dicho, casi todo el mundo va a la misma academia, con lo que la diferencia se marca estudiando.

La plaza FIR se consigue estudiando y estudiando con cierto criterio. Esto quiere decir que lo primero es tener claros tus objetivos y en función de lo restrictivos que sean, tendrás que optar de entrada a plazas más altas o no y organizar tu estudio en función a ello: aunque lo mejor y lo recomendable es ir a por todas de cualquier manera, si necesitas una plaza muy alta, hay que estudiar hasta el último nivel . Lo segundo es identificar (en eso ayuda la academia, hablar con gente que ya lo ha hecho) qué materias o qué partes de cada materia son esenciales para estar en el partido y después, en función del tiempo, ir ampliando y estudiando en profundidad otras materias, que no todo el mundo llega, para subir el nivel de tu examen. Por último, practicar; hay que hacer test, test y test de cada materia, cada día, y cuando se tiene ya una visión general, empezar a hacer exámenes de años anteriores. Yo hice como 8 o 9 exámenes completos de años anteriores y los hice en casa como si estuviera (casi) en el examen, sin levantarme y sin hacer caso a nada más durante las dos horas y media que me llevaba.

El día del examen, habiendo estudiado bien, simplemente hay que tener suerte, que siempre cuenta y más cuando las diferencias son pequeñas. Suerte, no ponerse nervioso y tratar de contestar rápido lo que se sabe y volver luego sobre lo que se duda, que aunque 5 horas son muchas, también son muchas preguntas y hay que intentar dar varías “vueltas” al examen para repasar y tratar de contestar las más dudosas. Por supuesto, hay que tener claro hasta que punto nos la queremos jugar en función de nuestra puntuación objetivo. Cada pregunta errónea resta un tercio de una acertada (un punto arriba o abajo, puede suponer varias plazas, sobretodo si te encuentras a mitad de tabla) y llegará un momento en que haya que jugarse varias preguntas en las que sólo sabemos con certeza que la respuesta se encuentra entre 2 o incluso 3 opciones.

La elección

Antes de elegir, conviene visitar aquellos Servicios de Farmacia (o el que corresponda según lo que quieras elegir) que más interesen para hacerse una mejor idea y poder hablar con sus residentes actuales. Aunque nunca vas a conocer un Servicio hasta que no trabajas en él,  sí te puede dar una ligera visión y ayudarte a hacer una lista de preferencias.

Sobre qué elegir, eso depende de la persona, de qué especialidad quiere, si quiere algún lugar en particular o no le importa moverse… Yo sabía que quería un hospital grande, creo que ofrecen la oportunidad de ver más “cosas” (patologías, tratamientos…), suelen abarcar más. Pero quizá en un hospital más pequeño, se pueda adquirir antes un grado de responsabilidad mayor o se pueda profundizar más en un área determinada. En definitiva, depende; no hay elección equivocada.

Llegados al propio día de la elección, lo importante es tener claras tus preferencias. A mi no me costó mucho, tenía un número alto y eso me quitó agobios y quebraderos de cabeza haciendo cuentas a ver qué va a quedar cuando toque elegir. Pero cuando no lo tienes tan claro, o dependes de lo que escojan muchos por delante tuyo, es importante tener una lista de preferencias en lo que respecta a especialidad, hospitales y geografía y saber hasta que punto son importantes cada una, porque si no, se pueden pasar momentos de mucho estrés hasta que te toca elegir, y a veces no sabes ni lo que queda disponible y si hay algo de lo que te interesaba en un principio.

En definitiva, lo importante es tener claro que no hay elección mala (y desde luego no antes de haber siquiera trabajado allí). Difícilmente se va a entrar en un Servicio que no te guste nada y que te lleve a arrepentirte de tu elección. Después de tener la oportunidad de conocer muchas Farmacias y muchos residentes, lo que me queda claro es que en todas hay gente de la que se puede aprender mucho (si quieres) y que casi todo el mundo está igual de contento vengan del hospital que vengan.

Después de este resumen de lo que supone llegar a ser residente, dejaré para otro día lo que es la Residencia en sí…

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